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martes, 27 de octubre de 2009

jueves, 8 de enero de 2009

La Isla





¿El ser humano es bueno o malo? ¿Un santo o un demonio? Este es un tema controvertido acerca del cual no se ponen de acuerdo filósofos ni psicólogos. Si ni religión ni ciencia tienen una respuesta cierta: ¿Qué tal intentar con un poco de literatura?
Aquí va una historia para pensar.

La Isla
Ada Fanelli

Hace muchos años, en un antiguo monasterio, se descubrió un pergamino con el mapa de una isla desconocida. La noticia llegó pronto a conocimiento del Rey del lugar, quien mandó llamar al Abad. El anciano confirmó el hallazgo e hizo llegar rápidamente el documento a manos del monarca. Como el reino atravesaba momentos difíciles, la existencia de un nuevo territorio, tal vez muy rico, era una buena noticia.
El Rey convocó a sus tres hombres más valientes y les dio orden de partir a bordo de un ligero bergantín en busca de la isla. Tomarían posesión de los nuevos territorios en nombre de la corona y explorarían exhaustivamente la zona en busca de riquezas.
El Rey, temeroso de que se conocieran los hechos, exigió de los exploradores un voto de silencio. Sólo volverían a hablar del tema a la vuelta y sólo con él mismo. Durante la travesía, ni siquiera entre ellos podrían intercambiar palabra. Hasta ese punto el monarca temía ser usurpado. En su mente una voz susurraba que tal vez la isla desconocida fuera la tan ansiada oportunidad para hacerse llamar Emperador.
Así las cosas, marcharon los hombres con la consigna de ver oír y callar. Partieron por la noche y en secreto.
Al llegar a la isla encontraron tres caminos y mediante el lenguaje de señas acordaron separarse y seguir rumbos diferentes, para reunirse después allí mismo, donde quedaba fondeada la nave.
Tenían orden de consignar por escrito cuanto observaran y dibujar mapas de los nuevos territorios. Algún tiempo después, los tres regresaron, contentos de estar nuevamente juntos. Se abrazaron sin emitir sonido, pero con visible emoción.
La navegación fue, a la vuelta, tan silenciosa como a la ida, pero ahora con la esperanza de ser bien recompensados por el esfuerzo.
Efectivamente, obtuvieron su pago, aunque no fuese el deseado por los valientes marinos. El Rey, temeroso de la difusión de las noticias, ordenó a sus soldados asesinarlos incluso antes de desembarcar y recogiendo mapas y documentos entregárselos en persona.
Estuvo toda la noche en vela, tratando de descifrar los manuscritos sin conseguirlo. Como el Abad pasaba por ser el hombre más instruido del reino, por la mañana lo hizo buscar y le planteo el enigma:
-Envié a mis tres mejores marinos a explorar la isla que figuraba en el mapa que me entregaste, pero sus informes son incomprensibles. Mira:
El primer mapa contenía la descripción de un sitio muy peligroso, habitado por reptiles, serpientes y otras alimañas repugnantes. No parecía haber más opción que terminar con ellos o encerrarlos tras vallas muy seguras. Existía la posibilidad de aprovechar la piel y la carne si fuese comestible.
Recomendaba llevar hombres armados y dispuestos a enfrentar el peligro.
El segundo expedicionario describía un desierto. No encontró vida alguna, ni animales ni plantas, pero el paisaje era hermoso, de extraños colores, debido a lo cual y a pesar de no ser una autoridad en la materia, suponía que se ocultaban ricos yacimientos minerales. Tal vez oro y plata.
Para explotar esa riqueza aconsejaba llevar herramientas y hombres dispuestos a trabajar esforzadamente.
El último informe decía que la isla era paradisíaca. Vegetación exuberante, animales exóticos. Arroyos de agua cristalina y gentes amigables. Desde luego, aconsejaba establecer colonias en tan maravilloso lugar, donde sólo era necesario extender la mano para tomar los frutos más deliciosos.
El Rey, confundido, no conseguía comprender tan disimiles informes. ¿Qué significaba todo eso?
El monje tomó entre sus manos los papeles y después de un rato los enrollo y se los metió bajo la túnica diciendo:
-Majestad, sobre esto, es mejor guardar secreto a riesgo no sólo de perder hombres y desperdiciar dinero en una empresa vana, sino incluso maltratar la reputación de su Majestad quien se expondría al ridículo, porque seguramente estos pobres diablos se volvieron locos, quien sabe cómo, en esas lejanas tierras. La isla debe ser el hogar de alguna poderosa hechicera. Esas mujeres conocen encantamientos capaces de inspirar extravagantes delirios como los aquí narrados. Ese debe ser el motivo por el cual se mantuvo oculto el mapa durante tanto tiempo.
-Si me permitís -agregó el sabio- me encargaré de destruir no sólo el original, sino todo lo que viene de allí, porque ellos pueden esconder algún sortilegio del cual no sabríamos como protegernos.
Si algo temía el Rey, eran los tratos con asuntos sobrenaturales. Cualquier cosa que no podía controlar con sus ejércitos, lo aterrorizaba, así que aceptó las explicaciones del monje y el ofrecimiento de hacer desaparecer todo rastro del asunto.
-Si queréis, puedo realizar un exorcismo para devolver la razón y la memoria a tus hombres. -Agregó el religioso, aunque suponía que el soberano los había mandado matar.
-Oh!! -Exclamó el Rey con hipocresía-. !Pobres mis fieles servidores! En la nave sólo encontraron sus cuerpos, pero no se pudo averiguar la causa de su muerte.
-!Ay mi Señor! La misma enfermedad que les produjo la locura ha terminado con sus vidas. Razón suficiente para destruirlo todo muy rápidamente- dijo, mientras juntaba los últimos papeles dispersos. El Rey lamentó intimamente las ilusiones perdidas, pero temía desobedecer y no se desmintió.

Una vez en el convento, los monjes quisieron saber acerca de los acontecimientos. Y así los narró el abad mientras extendía los documentos sobre la tabla de un antiguo arcón.
-Lo sucedido es que la ambición enloqueció al Rey. En su mente, como en la isla, hay tres territorios bien distintos:
Por un lado, está el hombre que ama a su pueblo, y es amado por él. Siempre preocupado por el bien de la Nación, magnánimo y generoso como un territorio paradisiaco. Con él vale la pena vivir.
Pero también existe una zona desértica y árida de la que sólo se extrae algo de lo escondido con mucha labor. Es el terreno de sus miedos y obsesiones. Se necesita mucho esfuerzo para sacar algo bueno de allí.
Desgraciadamente, en el fondo de su corazón también habitan alimañas ponzoñosas que deben ser custodiadas día y noche. Con esta historia de la isla, alimentadas por la codicia, algunas han conseguido soltarse y eso le costó la vida a tres de los mejores hombres del reino. Este mapa, con todo lo demás, debe seguir durmiendo en el fondo del arcón de donde nunca debió salir.
-¿Pero cómo? -dijeron los monjes que habían escuchado algunos rumores sobre lo acontecido-: ¿No estaban locos? ¿Y la hechicera?
-No hay mayor hechicera que la ambición, ni peor enemigo que el silencio. Esos hombres realizaron la exploración por separado trazando distintos recorridos. Es obvio que describen diferentes lugares. La isla debe ser muy extensa, casi como un continente. Los desgraciados obedecieron al rey y no hablaron entre ellos, por eso cada uno sólo pudo describir lo que apreció por sí mismo. Mirad:
Y diciendo esto, unió los tres dibujos formando uno solo donde quedaba representada la isla completa.
-Si el Rey no hubiera mandado matar a los desgraciados, ellos se lo habrían dicho. Pero quien sabe, tal vez su sacrificio haya salvado muchas más vidas.
!Cuántos inocentes hubieran muerto y cuántos enloquecido en la conquista! Dios siempre sabe lo que hace.
Oremos por los difuntos, hermanos, y pidamos al Cielo que nuestro Rey recupere la razón por el bien de todo el pueblo.
Y cerrando el cofre, unió las manos para elevar una plegaria. AF

Seducción


viernes, 5 de diciembre de 2008

Por qué las argentinas no somos feministas

Un artículo en Página12 de ayer jueves 4 de diciembre pone en primer plano la relación entre feminismo y psicoanálisis. En Argentina esta mixtura adquiere un nuevo rótulo: Psicoanálisis de género. Y es que la plabra "feminismo" en estas pampas, tiene significados peyorativos, usándose como antónimo de "machismo", ideología que sostiene la superioridad del macho sobre la hembra y por lo tanto de unos seres humanos por sobre los otros. Erróneamente se considera que el feminismo, en cambio, propondría la superioridad femenina. Desde luego, esto no es así, por muchos ejemplos de mujeres airadas que encontremos en las filas de feminismo. El feminismo es una revolución dentro del marco democrático, que reclama por "libertad, igualdad, fraternidad" para mujeres y niños, marginados en una sociedad que difícilmente consigue poner en práctica sus ideales de justicia. Más tarde, se vería que los reclamos por "igualdad" no conseguían satisfacer las necesidades del rol y surgiría el feminismo de "la diferencia", es decir, iguales derechos para diferentes condiciones. Porque hombres y mujeres somos tan semejantes como lo son nuestras manos entre sí, pero tan diferentes también. Necesitamos pensar una igualdad no idéntica sino simétrica. ¡No será eso lo que las mujeres argentinas están diciendo al rechazar el término "feminismo"? Porque el inconsciente de los colectivos humanos a veces tiene tantas dificultades para hallar palabras que lo expresen como cada sujeto individual. En favor de esta tesis, diré que la mujer argentina puede contarse entre las mas "liberadas" no sólo de Latinoamérica sino también del mundo, al menos es lo que mi propia experiencia me permitió apreciar en los viajes que tuve la suerte de hacer. Como dice la autora del artículo mencionado, el psicoanálisis es una profesión mayoritariamente femenina. Pero también lo es el magisterio y ahora la medicina, entre otras. No fueron espacios que las mujeres ocupamos fácilmente. Ni en lo público ni en lo privado y mucho menos en nuestro mundo interno. Los lacanianos nos miraban con sorna cuando hablábamos de "la mujer" porque, ya se sabe, "la mujer no existe". Existen las mujeres, una mujer y otra mujer" con lo cual, claro está, quedaba impedida la lucha por los derechos colectivos al no poder conceptulizarnos a nosotras mismas. Tampoco podíamos interrogarnos, porque decir "¿qué es ser mujer?" no era equivalente a preguntarse "qué es ser hombre". Si esta pregunta funda la filosofía, la otra funda la patología: éramos unas histéricas. Pero no íbamos a perder la lucha en terrenos epistemológicos. Hay mujeres tan inteligentes como para dar vuelta el discurso psicoanalítico y utilizarlo de fundamento para desarrollar teorías propias citando a Lacán. También se habla en el artículo mencionado de "mística". Y si, lo reconozco, una emoción casi mística me invadió cuando "El feminismo espontáneo de la histeria" llegó a mis manos. !Bendita tu seas, Emilce Dio Bleichmar entre todas las psicoanalistas de mi patria!. Gracias al psicoanálisis de género las mujeres pudimos dejar de buscar el "orgasmo vaginal" y de intentar responder "qué hicimos" para ser golpeadas, maltratadas, humilladas por nuestras parejas. La respuesta fue clara como una iluminación: estar. Lo único que las mujeres hacemos mal en temas de violencia es quedarnos a soportar al violento, al déspota, al machista. Pero claro, ni siquiera eso es fácil para nosotras. Revelarse a la violencia representa irse,tener trabajo y con quien dejar a los chicos: feminismo de la diferencia. Y feminismo de la diferencia o no,las mujeres que consiguieron un mínimo espacio de poder armaron refugios, escribieron libros, organizaron comisarias y criaron hij@s con "otra cabeza". Si lo conseguimos lo dirán ell@s.
No: las mujeres argentinas no quieren ser feministas "porque no odiamos a los varones". Y está bien. Cuando se habla de feminismo en la Argentina, se impone la necesidad de nombrar a Eva Perón, una mujer que consiguió ser reconocida sin necesidad de apelar a nada más. Decimos "Evita" y cualquiera sabe de quien estamos hablando. A los argentinos nos gusta jugar con las palabras. ¿Quién no escuchó decir -o dijo-: "soy peronista de Eva"? Y bueno, las argentinas somos feministas sin feminismo, aunque por ahora, "no hay hombres" pero eso, seguramente, cambiará en algún momento, porque damos a luz hijos de ambos géneros. AF

miércoles, 16 de julio de 2008

Apuntes de mi trayectoria

Bienvenido, visitante, gracias por asomarte a mi vida. Llegué al mundo un primero de Noviembre de 1951. A los 21 años me marché a España. Residí en Madrid durante ocho años. Allí estudié dibujo y pintura, mi Gran Vocación por aquel entonces, y me conecté con artistas e intelectuales de los que abrevé mucho de lo que hoy sé. Pero también recorrí pasillos y pueblitos donde se conserva intacta una historia que, si sabemos interpretar, constituye una ayuda valiosísima para entender nuestra propia realidad. Atravesé el proceso de democratización y el "destape" español. Aprendí mucho, especialmente, que no debemos aferrarnos a nada, por que hay muchas formas de hacer lo mismo. Volví al país en el ochenta, a luchar por nuestra propia democracia y formar aquí mi familia. Tengo dos hijos: Eva Florencia y Juan Francisco, quienes me han dado, a su vez, dos hermosos nietos: Gian y Nacho. Me afilié al Peronismo, porque lo creo representativo de quienes somos y no de quienes queremos ser y a veces participo, reconozco que ese aspecto de la política no es lo mío. Me dediqué, en cambio, unos cuantos años a sobrevivir a inflaciones e inestabilidades, mientras seguía pintando y diseñando con líneas, colores, palabras. También estudiando: con Rosa Skific, pionera del diseño argentino, con don Pablo Pereyra, "padre" de muchos grandes dibujantes. Por fin, me recibí de Diseñadora de Modas en la Biblioteca de Mujeres. El arte en todas sus vertientes me apasiona, pero lo humano y lo social constituyen mi otro costado necesario. Encontré a Moffatt y junto a él a mucha más gente implicada en la creación de una realidad como la que yo buscaba. La Escuela era nueva, pero el Bancadero ya era famoso por sus espacios de contención y reunión, imprescindibles en una sociedad que recién salía de una noche oscura. Me recibí de Psicóloga Social con la primera promoción, pero no dejé de trabajar desde primer año. Club de Madres en la escuela de mis hijos, intervenciones psicosociales en otras escuelas donde nos llamaban, Primer Congreso de Psicología Social, Trabajo Final en Plaza Once, etc. En el último año ingresé en El Bancadero para hacer las prácticas de la Carrera, en el turno de los jueves por la noche, coordinado entonces por la PS Alicia Memmo, todavía hoy mi guía y mentora. Después creamos el turno del día jueves por la tarde, porque habíamos detectado la demanda de muchas mujeres que necesitaban no sólo un horario acorde al cuidado de sus hijos, sino una teoría que las comprendiera y considerara. Comencé a conectarme con la Teoría de Género, incipiente en aquel entonces, donde encontré muchas respuestas para mi misma y para compartir. Canalizando el aspecto artístico, creamos con el Lic. Eduardo Villanueva, los talleres Expresivos. Pintura, poesía, teatro, expresión corporal se aliaban para generar salud mental. Mientras personalmente crecía en la profesión, también la Psicología Social cambiaba: se consiguió la homologación entre la carrera privada y la oficial, muy nueva todavía. Cursé en Epsisur dos años y obtuve el título de Operador en Psicología Social. Después, en la Universidad CAECE la lic. en Psicología Social. A veces, teniendo que luchar con mis propias contradicciones internas. Cada vez me inclinaba más hacia la Salud Mental, y necesitaba la oficialidad ante los embates de los psicólogos. El desafío es, desde luego, que la oficialidad sea una herramienta al servicio de toda la comunidad de psicólogos sociales y no del narcisismo de unos pocos. Habíamos fundado O.I.D.O.S. con un grupo de compañeros del Bancadero. Sin mezquindades, psicólogos, psicólogos sociales pero sobre todo, gente de buena voluntad. Todavía esa es la característica de OIDOS que ha cumplido ya doce años. Nos habíamos reunido para ofrecer contención en situaciones de crisis, considerando que la Salud Mental es subsidiaria de la situación social y económica de la comunidad y no sólo responsabilidad individual de quien padece su ausencia. Operamos desde entonces exitosamente: empresas recuperadas como el IMPA nos dieron hospitalidad, o La Casa del Barrio, donde organizamos "La Casa de la Vida", acompañando los transitos azarosos de los últimos años. Recibimos varios reconocimientos. Personalmente, digo con orgullo que, por esta tarea, fui nombrada "Vecina Solidaria" de mi barrio , Almagro -el barrio con más alma de todos los barrios porteños- por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En tanto, a raíz de la tragedia de Cromagnon, me conecté con un grupo de compañeros con quienes realizamos una intervención a través de la web. Ellos formaron una cooperativa de trabajo y me convocaron en calidad de docente para dictar clases de Psicología Social a través de Internet, tarea que realicé durante tres años. Una vez disuelta la cooperativa, sentí la necesidad de continuar con la tarea. Me sorprendí muy favorablemente con las posibilidades creativas que este medio nos ofrece. Al principio, supongo que como muchos de mi generación, desconfié del nuevo invento como de otro "Caballo de Troya". !Ya compramos tantos! Después, sin embargo, gracias a la necesidad primero y a la experiencia después, vencieron a los prejuicios y hoy creo que se trata de una magnífica herramienta que, como toda herramienta, depende de la creatividad y eficacia del artesano que la utiliza. En estos momentos, convencida de las enormes posibilidades de la Red para intervenir en la vida cotidiana, estamos trabajando en la creación de un nuevo emprendimiento: La Escuela de Psicología Social ENRED, según la teoría de Alfredo Moffatt. Con mucho entusiasmo espero allí los aportes de todos los que se interesan en el tema, los que quieren enseñar y los que quieren estudiar, porque todos tenemos algo para sumar y siempre hay algo nuevo para aprender. Gracias. adafanelli@gmail.com