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miércoles, 26 de febrero de 2014

Curso Postgrado: ABORDAJE DE TÉCNICAS EXPRESIVAS, ARTÍSTICAS Y CREATIVAS PARA MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA
Directora: Ada Fanelli 
Objetivos:El objetivo del curso consiste en formar y entrenar a profesionales de la Salud, la Educación y el Arte en el uso de la expresión creativa como una alternativa para el cuidado y tratamiento de la Salud Mental y la Salud Social en sus aspectos individual y comunitario. En este sentido se articularán los campos teórico-prácticos del arte con  las teorías del desarrollo y la producción humanos. Se implementarán dos áreas diferenciadas a fin de integrar los conocimientos psicológicos, neurobiológicos y psicosociales que justifican la operatividad de las técnicas utilizadas con la actividad en talleres donde vivenciar las experiencias necesarias para que los alumnos tengan la oportunidad de atravesar por sí mismos el proceso de la creatividad en las artes plásticas, expresivas, dramáticas,  corporales y literarias. Consideramos esta organización académica útil para sentar las bases que hacen posible una experiencia transformadora y original -no repetitiva- en consonancia con el espíritu integrador de la materia.
Destinatarios:Profesionales del área de la Salud: Medicina, Enfermería, Biología, entre otros.
Profesionales de la Salud Mental: Psicología, Psicología Social, Psicopedagogía.Educadores, Trabajadores Sociales, Egresados de Escuelas de Bellas Artes.
Inicio: sábado 5 de abril de 2014 de 9:00 a 13:00.
Finaliza: 29 de noviembre de 2014.
Frecuencia: una vez por semana, 4 horas

Mas informacion: http://www.ucaece.edu.ar/index.php/abordaje-de-tecnicas-expresivas-



Curso Postgrado: ABORDAJE DE TÉCNICAS EXPRESIVAS, ARTÍSTICAS Y CREATIVAS PARA MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA
Directora: Ada Fanelli 
Objetivos:El objetivo del curso consiste en formar y entrenar a profesionales de la Salud, la Educación y el Arte en el uso de la expresión creativa como una alternativa para el cuidado y tratamiento de la Salud Mental y la Salud Social en sus aspectos individual y comunitario. En este sentido se articularán los campos teórico-prácticos del arte con  las teorías del desarrollo y la producción humanos. Se implementarán dos áreas diferenciadas a fin de integrar los conocimientos psicológicos, neurobiológicos y psicosociales que justifican la operatividad de las técnicas utilizadas con la actividad en talleres donde vivenciar las experiencias necesarias para que los alumnos tengan la oportunidad de atravesar por sí mismos el proceso de la creatividad en las artes plásticas, expresivas, dramáticas,  corporales y literarias. Consideramos esta organización académica útil para sentar las bases que hacen posible una experiencia transformadora y original -no repetitiva- en consonancia con el espíritu integrador de la materia.
Destinatarios:Profesionales del área de la Salud: Medicina, Enfermería, Biología, entre otros.
Profesionales de la Salud Mental: Psicología, Psicología Social, Psicopedagogía.Educadores, Trabajadores Sociales, Egresados de Escuelas de Bellas Artes, etc.
Inicio: sábado 5 de abril de 2014 de 9:00 a 13:00.
Finaliza: 29 de noviembre de 2014.
Frecuencia: una vez por semana, 4 horas.

Mas informacion: http://www.ucaece.edu.ar/index.php/abordaje-de-tecnicas-expresivas-

domingo, 2 de febrero de 2014

Web site - Facebook
Mas información a mi correo, adafanelli@gmail.com
o al 4981-0613

miércoles, 1 de enero de 2014

Puro cuento






Dios, periódicamente, encarga tareas a sus ángeles con la intención de favorecer a los humanos, generalmente tan carenciados y sufrientes. Así, una vez, finalizando el año, decidió enviar al mundo sus favores.
Reunió en un grupo a Paz, Amor, Felicidad, Solidaridad y Prosperidad. Todos ellos, lamentablemente, son ciegos y, cada vez que fueron enviados al mundo, equivocaron su destino no pudiendo alcanzar a quienes verdaderamente los necesitan. Así, Dios encargó al Angel de turno actuar como guia, y allí fueron el lazarillo y sus seguidores, tomados de la mano para no perder el rumbo. Eran épocas navideñas, y los villancicos y las campanillas inspiraban sonrisas en sus espirituales rostros, que disfrutaban desde ya, imaginando la realización de la piadosa encomienda.
Sin embargo, al poco tiempo, se los vio ascender nuevamente, muy apesadumbrados. Arrastraban tras de sí los preciosos presentes que no pudieron repartir. La Mirada Divina los interrogó con curiosidad. Entonces, el Angel Guía extendió una serie de imágenes para probar su extraña explicación:
-Señor, lo lamento, no pudimos cumplir con la tarea encomendada. Ya no hay  necesitados en la Tierra, son todos muy felices.
Dios sabía que eso no era cierto, pero tomó las imágenes e inmediatamente, largó una gran risotada. Allí se veia una larga hilera de rostros bellos y felices, familias unidas, amigos abrazados con afecto, parejas manifestándose mutuo amor, niños alegres y bien alimentados. Además, muchas palabras expresando con poesía los mejores deseos y augurios. 
Dios, que a veces parece humano, como no podía controlar el acceso de risa, intentó expresarse mediante gestos. Su dedo regordete señalaba, arriba, a la izquierda, la palabra “Facebook”.
Cuando pudo dejar de reír, se puso serio y, autocrítico, pensó que uno de los problemas del mundo es que ángeles y humanos son muy distintos: Tan  ingenuos los unos y  mentirosos los otros. Después se consoló, recordando que es Dios y tiene toda la eternidad para corregir sus errores.AF

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Reflexión de Navidad





El arbolito de Navidad es historia antigua. Tanto que puedo recordar la época de mi infancia cuando los chicos nos juntábamos a ver como los “grandes” colgaban los globitos de cristal de colores. De vez en cuando alguno se escapaba de entre los dedos o se desprendía de la ramita donde se sujetaba para estrellarse contra el suelo. -¡Ah! ¡Oh!- La belleza y la fragilidad se daban la mano mientras veíamos como la escoba se llevaba para siempre los trocitos que no olvidaban brillar una vez más antes de sumergirse, definitivamente, en el tacho de la basura. Nunca olvidaré uno de aquellos árboles. Ya éramos grandes y trabajábamos –a una edad en la que ahora aún se esperan compensaciones por haber aprobado todas las materias- y teníamos algunos dinerillos. Los tres hermanos juntamos nuestros recursos para llenar de adornos el arbolito familiar, y además, dada nuestra “independencia economica” ejercer el derecho de colocar los adornos. Qué lindo. Realmente era muy lindo nuestro primer arbolito de adolescentes. Orgullosos, conectamos la guirnalda eléctrica y después de admirar un momento nuestra obra de arte nos dirigimos a la cocina a ver en que etapa de realización andaban el pollo y la ensalada de frutas. ¡Helado! No, que iban a haber helados en aquella época, cuando todavía no existía el freezer. ¡Si gracias a que la Siam a bolita tocía su frío escarchado alegrábamos la mesa con unas Bidú Cola y unos escasos cubitos que se terminaban pronto!. ¡En fin! Pero la historia era sobre el árbol recién armado con los ahorros de todos y sus trágicos devenires. Si, trágicos, porque mientras evaluábamos el contenido de una ensalada rusa se escuchó un estruendo en la sala.
¿Falta de equilibrio ¿O falta de arena en la maceta sobre la que se sostenía nuestro árbol? ¿Demasiados adornos? ¿O el gato? El hecho es que nuestro hermoso arbolito de Navidad se estrelló contra el piso transformándose en añicos todos sus destellantes adornos de cristal.
No recuerdo como transcurrió el resto de la Nochebuena. Seguramente no demasiado diferente de cualquier otra, ya que no se fijó en mi memoria de manera especial. Sin embargo, el recuerdo del arbolito roto no falta nunca en mi recuerdo. Cuando mis hijos eran chicos al agacharme para juntar los globitos de plástico desparramados, tan brillantes como indestructibles, no podía dejar de evocar la fragilidad de aquel otro. A veces supuse la existencia de una profecía sobre lo que vendría después, para la familia, los hermanos, el país. Incluso este año, con los nietos ansiosos esperando la llegada de Papa Noel alrededor del enorme árbol lleno de brillantes globitos de plástico, se me dió por repetir la mala costumbre de pensar. Y pensé que esos globitos son como nosotros mismos reunidos una vez al año para brillar juntos. Y se me dió que por una noche reímos, cantamos, nos compartimos, pero que durante el resto del año ¡A la bolsa! El plástico no necesita de cuidados especiales, aunque pierda un poquito el brillo. Pensé, ya lo dije, mala costumbre, que el arbolito es como la vida, de vez en cuando es necesario recordar que la tenemos, y la Navidad, como un chequeo anual para seguir adelante hasta el año que viene. Y también pensé que ya nadie se quiere saber de lo frágiles que somos. En eso alguien, un muchacho cuyo nombre no recuerdo, el novio de la prima de mi nuera, creo, me alcanzaba una copa exclamando ¡Feliz Navidad!   

lunes, 14 de octubre de 2013

Viaje al centro de mi misma


Todo viaje es un viaje a las profundidades de uno mismo, recuperación de paisajes olvidados. Cuanto mas si uno viaja a la tierra de sus antepasados. En Corrientes nacieron, vivieron y murieron varias generaciones de las cuales heredo el mensaje genético. Cada vez que visito la provincia, sin saber como ni de donde, reconozco pinceladas, estilos, ecos que, sin embargo, nunca antes había visto. !Misterios de la vida! También me aprendo a mi misma un poco mas. De donde me viene esa manera de enfrentar esto o aquello, la fe -que a veces se me reprocha- por que algunas cosas me parecen tan importantes y otras no tienen para mi ningún valor. A veces, uno se siente un poco extraño en el sitio donde vivió toda la vida y donde, sin embargo, no consigue reconocerse del todo. Somos inmigrantes, de afuera y de adentro. De una lejana y añorada patria en Ultramar, abandonada quien sabe como o por que, pero también inmigrantes de esta tierra, nunca suficientemente nuestra. Sin embargo, a veces, algo late. Las lineas que copio mas abajo se trazaron asi, en el camino de unas vacaciones que devinieron cuasi "viaje iniciático". Vayan esas palabras para Corrientes, la ciudad que ve pasar el río y las barcazas cargadas de soja, arroz, madera. Para mi abuela, que siempre admiró a los elefantes porque eligen donde morir, y hoy conquistó su derecho a dormir para siempre donde quería, para mi madre y mis tías. Algunas se fueron, otras se quedaron. Pero también para mi hija, quien todavía cree que las raíces pueden echarse en cualquier parte. Y quien sabe, tal vez tenga razón. AF



Corrientes








Se estiran y retuercen los espinos
sufriendo la memoria del agua, 
entre el polvo seco
y la paja quemada.

Por un instante, una alegria verde los despierta,
pero la sequia arrecia y la espiral de púas cede sus trazos
bajo el cielo inalcanzable.

Corrientes reza y se persigna,
le pide a Dios que llueva 

y lo consigue, 

pero al rato, 
reza otra vez:

Ahora,  
para que deje de llover.

Bajo el martirio, dudando entre la inundacion y el fuego,
Corrientes se asoma a la orilla vestida como para una fiesta,
pero el Rio,
tumultuoso y ciego,
la ignora,
mira para otro lado,
se va lejos,
muy lejos,
lo suficientemente lejos.


Entonces, otra vez,
reza,
levanta una iglesia,
adorna con flores y luces a una virgen,
se persigna.


Alrededor, los lapachos iluminan el monte como una oración,
y las palmeras estiran sus cabezas
murmurando en lo alto
vaya a saber qué mensajes sagrados.


En esta tierra, hasta los arboles rezan.


En la fibra del timbo
duerme el alma de una silla, de una cuna y de un altar.

Mientras, el espíritu del sauce implora por buenos motivos:
el arroyo está seco,
y lo van cercando especies ajenas.


Pinos europeos,
eucaliptos australianos,
soja para darle de comer a los cerdos
en la China.


Es la globalizacion, que no reza,
pero avanza, implacable, sobre las vias
de los trenes abandonados a su destino de oxido.


A pesar de todo, Corrientes insiste
y ya tiene un santo nuevo 
sin aureola.



Mezcla de gaucho y espinas,
concede bendiciones bailando con la Muerte.

El alto en la ruta,
alcana para llenar el termo, 
encender un pucho, 
viendo como chorrea la sangre de las velas.



Las manos del peón y el niño bien,se juntan
para atarle una cinta colorada a la esperanza, 
dejando claro que 
siempre, 
todos,
algo necesitamos.

Un acordeón afónico, desde el fondo,
desparrama un chamamé con ganas.

Espiritu correntino, música sacra.



AF